Geografía electoral en la región de Ñuble. Tendencia electoral de las mujeres en el gobierno de la Unidad Popular 1970 - 1973

Electoral geography in the Region of Ñuble. Electoral tendency of women in the government of the Popular Unity 1970 - 1973

Resumen

El estudio revisa la tendencia electoral de las mujeres en la Provincia de Ñuble actual Región de Ñuble en el periodo 1970–1973, utilizando fuentes primarias en las elecciones presidenciales de 1970, de regidores de 1971 y parlamentarias de 1973. Se evalúa el comportamiento electoral de las mujeres de la provincia, en concordancia con las dinámicas de género y los factores sociopolíticos que orientaron la tendencia de voto en el periodo de estudio. Se presentan dos etapas de trabajo: una aproximación al panorama nacional del voto de las mujeres, y una cartográfica que caracteriza esta misma en los departamentos electorales de la Provincia de Ñuble. La investigación se desarrolla con un enfoque mixto cualitativo que relaciona la propaganda electoral que apelaba al género; y cuantitativo basado en datos estadísticos que evidencian diferencias en cuanto a la votación de mujeres y hombres en las opciones políticas de izquierda, centro y derecha. Los resultados del estudio indican que el voto de las mujeres se orienta hacia los candidatos y partidos conservadores, aunque se reconoce una izquierdización del electorado femenino en el periodo de estudio.

Summary

The study reviews the electoral tendency of women in the province of Ñuble, now the Region of Ñuble, in the period 1970-1973, using primary sources in the presidential elections of 1970, the municipal elections of 1971 and the parliamentary elections of 1973. The electoral behavior of women in the province is evaluated, in accordance with the dynamics of gender and the socio-political factors that oriented the voting tendency in the period under study. Two stages of work are presented: an approximation to the national panorama of women's voting, and a cartographic one that characterizes this same in the electoral departments of the province of Ñuble. The research is developed with a mixed qualitative approach that relates the electoral propaganda that appealed to gender; and a quantitative approach based on statistical data that evidences differences in terms of women and men voting in the political options of left, center and right. The results of the study indicate that women's vote is oriented towards conservative candidates and parties, although a leftistization of the female electorate is recognized during the study period.

Palabras claves

Ñuble – Género – Mujeres – Elecciones

Keywords

Ñuble – Gender – Women – Elections

Introducción

El sistema electoral chileno hasta el año 2012 poseía la particularidad de establecer centros de votación distintivos para cada género. De esta forma, se tiene registro de las votaciones existentes en su particularidad tanto de mujeres como de hombres, permitiendo vislumbrar diferencias en cuanto a la decisión de sufragio entre ambos géneros. Los procesos electorales se constituyen como un campo de estudio dentro de la Geografía Política, teniendo como objeto de estudio el comportamiento electoral de las y los habitantes de un territorio determinado.

Investigar con perspectiva de género en el presente constituye una contribución a la deuda que poseen las ciencias sociales respecto al estudio de las mujeres en el campo científico. Solo hasta mediados del siglo pasado la mujer era apenas estudiada en un papel secundario relegado a los roles de género construidos por el imaginario masculino. Debido al auge del movimiento feminista y a la aparición de cambios en el paradigma científico, las mujeres entraron a ser parte de las discusiones afines al protagonismo de éstas en la sociedad.

Posicionarse en la perspectiva de género implica analizar críticamente las formas en que el sistema social delimita espacios y recursos para hombres y mujeres, condiciona sus elecciones, y cómo el orden simbólico y real asociado al género, jerarquiza lo masculino por encima de lo femenino (Donoso & Velasco, 2013, p. 71). El enfoque de género es una herramienta analítica y metodológica que posee además una dimensión política, en tanto busca la construcción de relaciones de género equitativas y justas, y reconoce la existencia de otras discriminaciones y desigualdades derivadas del origen étnico, social, orientación sexual e identidad de género, edad, entre otros (Aparcana & García, 2017).

El enfoque o perspectiva de género trata entonces de comparar y contrastar en qué contextos viven y se desenvuelven en sociedad hombres, mujeres y personas con identidades diversas o disidentes en la construcción territorial, con el objetivo de formular e implementar políticas, programas, investigaciones o proyectos que se enfocan a desmontar y transformar desigualdades. La aplicación del enfoque de género resulta necesaria para (re)formular políticas, programas y proyectos, en procura de la igualdad formal y real (Pérez, 2020).

El estudio se enfoca en el voto de las mujeres, en primera instancia para valorar la participación política de estas, y además para establecer los contrastes con la votación masculina, buscando evidenciar patrones electorales que diferencian a ambos géneros y cómo se vislumbran estos en las distintas comunas de la Provincia de Ñuble. Lo anterior se realiza con el objetivo de poder evaluar desde la geografía electoral el comportamiento del voto de las mujeres en la actual región de Ñuble durante el gobierno de la Unidad Popular, en relación a las diferencias y dinámicas de género y los factores socio-políticos que determinaron la tendencia del sufragio.

El cumplimiento del objetivo anterior se desglosa en dos acápites. En el primero, se entregan los antecedentes y resultados nacionales del panorama electoral para las votaciones en la elección de presidente de 1970, de regidores de 1971 y de parlamentarios de 1973. Se evidencian las estrategias políticas de propaganda que aludía a la construcción de género para captar el voto de las mujeres, valorando la importancia de su participación electoral y política.

En el segundo acápite, se analizan los datos estadísticos de la votación femenina y masculina y su representación cartográfica, en los departamentos de la Provincia de Ñuble, a fin de evidenciar diferencias electorales entre mujeres y hombres, y conocer la distribución espacial del voto de las mujeres en las distintas comunas de la zona. Lo anterior también permitirá establecer tendencias de crecimiento o decrecimiento de apoyo electoral al comparar las tres elecciones.

Las etapas investigativas se trabajan bajo la premisa hipotética que las mujeres habitantes de la Provincia de Ñuble continuaron el patrón nacional de sufragio femenino, configurando la tendencia electoral de su voto a favor de los candidatos presidenciales y partidos políticos más conservadores, representantes de la derecha nacional, en detrimento de la opción que significaba la Unidad Popular con Salvador Allende.

Desarrollo

Consideraciones epistemológicas

Se hace necesario en primera instancia descartar las contradicciones entre la universalidad y los supuestos científicos del conocimiento propuesto por la cultura dominante, y la particularidad que asumen las experiencias concretas en su aplicación en el medio ideológico:

“La clase dominante intenta convertir a los especialistas del saber practico en guardianes de la tradición, encargados de transmitir sus valores, y pretende que transformen en leyes científicas lo que en realidad no es otra cosa que la ideología dominante (...) De esta manera, cuando el técnico del saber se da cuenta de que su trabajo universal sirve a lo particular, es decir, que trabaja de hecho para los privilegiados, la conciencia de esa contradicción es precisamente lo que lo caracteriza como intelectual” (Uribe, 2006, p. 32).

Desde esta perspectiva, los caminos y los fines que el proyecto emancipador global propone a la sociedad para el logro de un sistema de relaciones más justo deberán ser constantemente puestos en cuestionamiento a fin de tomar en consideración a los nuevos sectores sociales emergentes e incorporar al cuerpo teórico social los nuevos matices, dimensiones y expresiones de la lucha por el cambio (Kirkwood, 2010). Bajo este paraguas se revisa la incorporación de los nuevos actores sociales que tuvo Chile durante la segunda mitad del siglo XX, las mujeres.

Las mujeres han sido invisibilizadas en el mundo de las ciencias sociales, y son pocos los autores que deciden incorporarlas como protagonistas del siglo pasado, poniendo énfasis en la obtención del derecho a voto femenino y en la organización que tuvieron para conseguir derechos políticos y sociales que no poseían, no solo por cuestiones de clase, sino que también por su sexo biológico. Esto planteaba una imposibilidad de las mujeres para participar del campo de la razón, las ideas y la cultura, y sobre esa base las reflexiones que se suscitaron en las ciencias sociales buscaron justificar lo injustificable.

El positivismo construyó una primera imagen femenina basada en discursos masculinos que apuntaban a una naturaleza intrínseca de estas mismas, quedando destinadas a la exclusión. Hegel planteaba que el hombre tiene su efectiva vida sustancial en el Estado, la ciencia, y similares, y por lo demás en la lucha y en el trabajo con el mundo exterior y consigo mismo, y que la determinación sustancial de las mujeres se encuentra en la familia, dada la piedad de su carácter ético (Téllez Aguilar, 2009). Michelet también argumentaba que, si la naturaleza de las mujeres era positiva, es decir, maternal, conduciría hacia el bien, pero si por el contrario escapa de su rol tradicional, se convierte en una fuerza perturbadora (Michelet, 1985).

El positivismo se vio tensionado a comienzos del siglo XX, cuando era inminente que, mientras se transformaban las relaciones entre clases sociales y el papel particular de cada una de estas en la arena política, las ansias de renovación también comenzaban a operar una transformación en la condición social de las mujeres. En los albores del siglo XX, el feminismo convulsionaba la opinión pública europea y estadounidense. Los ecos de las polémicas que allá suscitaban los movimientos que abogan por los derechos civiles de las mujeres, al igual que las noticias relativas a los destacados servicios prestados por éstas a sus respectivos países durante la Primera Guerra Mundial, también llegaban al país. Informaciones de tal índole le ayudaban a presentar e imaginar al movimiento pro emancipación de las mujeres como un fenómeno universal, del cual Chile no podría sustraerse (Correa, 2010).

Las primeras organizaciones laborales de mujeres nacen en el norte del país, buscando paliar las precarias e insatisfactorias condiciones de vida de sus integrantes, teniendo en consideración que el Norte Grande se configuraba como una zona de notable activismo obrero, se les considera a estas organizaciones como los primeros exponentes de un movimiento feminista popular con real poder de convocatoria y claridad de propósitos. Dentro de las mujeres de clase media y alta también existieron formas de organización, pero la reivindicación femenina en estos estratos se remitió al aspecto cultural. Lo anterior ocurría por intereses de clase, pues aquellas mujeres de clase alta temían descender socialmente por la ignorancia en la que estaban sumergidas, al no haberse inmiscuido en el mundo educativo. Se entiende entonces que el objetivo central de los movimientos mencionados con anterioridad era el mejoramiento cultural, ad portas de su participación en el mundo político.

En relación con el derecho a voto femenino, las primeras iniciativas se remontan a las primeras dos décadas del siglo XX. El primer proyecto fue presentado por el Partido Conservador en 1917. En el programa de Alessandri de los años 20 se señalaba la necesidad de hacer reformas legislativas respecto a los derechos civiles y laborales de la mujer. Sin embargo, estas reformas no se hicieron durante su gobierno, ni por los militantes que le sucedieron. En 1931 se concedió el derecho a voto a las mujeres mayores de 25 años en las elecciones municipales, otorgado por decreto ley del gobierno del General Ibáñez. En 1934 se rebajó a 21 años la edad mínima para el voto femenino, y la mujer votó por primera vez en las elecciones municipales de 1935. El 20 de junio de 1945, la Federación Chilena de Instituciones Femeninas (FECHIF) presentó al Senado un proyecto de ley para conceder el derecho a voto a la mujer. En 1946 el Senado aprobó el proyecto y este pasó a la Cámara donde durmió tres años. No faltaban quienes pensaban que la concesión del voto podrá traducirse en el vaciamiento de las mujeres al terreno político, separándolas del hogar (Klimpel, 1962). El 27 de agosto de 1947 el proyecto de ley fue informado por la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia. Solo entonces pudo pasar al trámite constitucional de debate en la Cámara. En julio de 1947 el presidente González Videla había pedido trámite de urgencia para el proyecto a petición de la FECHIF. En diciembre de 1948 se discutió en la Cámara y se aprobó. El 8 de enero de 1949, el presidente de la República firmó la ley que concedió el pleno derecho a voto de la mujer. El 14 de enero la ley fue publicada en el Diario Oficial.

En la segunda mitad de siglo XX se empieza a apreciar la participación femenina dentro de los partidos políticos del periodo, aunque existían algunos que, desde su conformación, contaron con la participación de mujeres en estos mismos. Sin embargo, dentro de las estructuras jerárquicas al interior de estos, las mujeres se encontraban en un segundo plano.

“A las mujeres se les segregaba dentro de los partidos, y se les excluía virtualmente en la elaboración de la política, además de que no existía la seguridad de que fueran capaces de asumir responsabilidades iguales a las de los hombres, ya sea en los asuntos del partido o en los puestos de elección” (Chaney, 1978, p. 283).

Respecto al papel político de la mujer, posterior a la obtención del derecho a voto en 1949 empieza el denominado silencio feminista, el cual duraría hasta los años ’80. Este silencio feminista no significa un alejamiento de las mujeres del mundo político, sino más bien se explica porque

“(…) todos los partidos políticos declaran asumir la nueva conciencia femenina, sumando ahora a las mujeres en calidad de ciudadanas a sus filas; suponiendo que a través de la conciencia política femenina ya se ha logrado la igualdad entre los sexos. (…) La dimensión revolucionaria o política de centro, de derecha o de izquierda absorbe la dimensión sufragista femenina, y ello explica que, una vez logrado el voto, y a pesar de haber constituido organizaciones y partidos políticos propios, por razones diversas las mujeres disuelven sus instituciones, y pasan a integrar por separado, los diversos departamentos femeninos que se ofrecían a sus opciones ideológicas” (Kirkwood, 2010, p. 49).

Se señala además que después de la obtención del voto político, surge una fuerte arremetida femenina con vertiente en el catolicismo y radicalismo. Son aglutinaciones de mujeres provenientes de organizaciones católicas, de caridad, tradicionales, y de aquellas instituidas a partir de la Presidencia de la República, lideradas por la esposa del presidente, siendo así como surge el rol de la Primera Dama, siendo estas quienes conducirán y controlarán posteriormente, vía Presidencia conyugal, los verdaderos y efectivos movimientos femeninos conservadores y de orden.

Además, estas mujeres aparecen inyectadas de un poderoso anticomunismo bajo el contexto de la Guerra Fría, ocurriendo, en paralelo, un proceso de desmovilización de las mujeres progresistas que se reparten en los partidos políticos como ciudadanas militantes, disolviendo y desprivilegiando sus movimientos y partidos con el argumento de la necesidad de privilegiar la lucha social global. Se resalta la importancia que adquieren los Centros de Madres (CEMAS), los cuales eran manejados como política de oposición en la base frente a la alternativa de izquierda, surgiendo así una fuerte presencia femenina de apoyo, con carácter tradicional, que carga la política de centro-derecha de rasgos autoritarios y conservadores. La Democracia Cristiana se configura así con un tono de conservadurismo femenino, y virulentamente anti-izquierdista. Durante los años 1970 y 1973 será desde los CEMAS de los barrios altos que surgirá y se multiplicará el Poder Femenino, que dará luz a la “Marcha de las cacerolas vacías”.

En relación a los partidos de izquierda, en dicho periodo logran con dificultad expresar la problemática femenina, puesto que la desconocen y presumen que no existe. Las mujeres mismas desde la izquierda tampoco la admiten, puesto que estas se han integrado a protestar por cambios en la sociedad en su conjunto y no hablan más de “problemas femeninos”. Es en esta configuración ideológica en donde se desenvuelven los 1000 días de la Unidad Popular y es en dónde golpeará el autoritarismo militar a la democracia.

La gran mayoría de investigaciones en el Chile del siglo XX se abocaban a las élites, incluyendo algunas pocas sobre mujeres, pero no hay muchas historias sobre movimientos sociales de mujeres de las élites. Margaret Power rompe el esquema anterior estudiando a las mujeres de clase media y clase alta. La autora ve los movimientos sociales no solo como fenómeno relacionado con los sectores populares, y la historia política no solo desde el protagonismo de los partidos políticos y sus dirigentes hombres. Su estudio recuerda que en el proyecto de estudiar las ciencias sociales y entender el pasado, tanto como en el de hacer política, es sumamente importante conocer a todos los actores y todas las ideologías, la totalidad del comportamiento humano, no solamente el de los que causan admiración o sentimientos de solidaridad (Power, 2010).

“Las famosas marchas de las cacerolas que se realizaron entre 1971 y 1973 no solamente simbolizaban las divisiones profundas de la sociedad chilena, sino que también rescataban y producían un discurso político profundamente antidemocrático que iba durar décadas en la ideología de la derecha chilena. La oposición femenina contra Allende era fundamentalmente política. Estaba situada muy dentro de los grandes debates de la Guerra Fría: fue primero que nada un rechazo explícito al socialismo. No era simplemente un resultado natural ni orgánico de madres defendiendo sus familias frente a la escasez de pañales y pollo, como la presentaron las dirigentes de Poder Femenino” (Tinsman, 2009, p. 271).

“Durante 17 años de régimen militar los chilenos iban a escuchar el discurso oficial sobre el valiente papel de la mujer en salir a la calle durante el gobierno de Allende para defender la familia porque la olla estaba vacía” (Tinsman, 2009, p. 274). Ese iba a ser el mismo discurso repetido en las historias orales tomadas por la autora, quien luego contradice y discute las nociones anteriores, puesto que, en 1971, para la primera marcha, la olla no estaba vacía. ¿Cómo se entiende entonces el anticomunismo expresado por las mujeres en las elecciones ocurridas durante el gobierno de la Unidad Popular?

De la Geografía Política a la Geografía Electoral

El vínculo entre los hechos espaciales y los procesos políticos acontecidos en un territorio comprenden el cuerpo de estudio de la denominada Geografía Política, ateniéndose a los conocimientos relativos a la organización política del territorio (Guevara, 2007). Las necesidades de la propia estructura de poder dominante transforman el espacio geográfico en un espacio social de poder.

La Geografía política se configura como un reflejo espacial de estas relaciones. La disciplina no puede quedar limitada a la consideración del Estado, sino que debe introducir todos los niveles sociales y todas las escalas territoriales en sus sujeciones políticas. El ejercicio de poder no es una exclusividad del Estado, sino una actividad del ser humano en su vida cotidiana (Sánchez, 1981) permitiéndole a la Geografía Política ampliar su campo de acción a otros campos de la Geografía Humana, como lo es la Geografía económica, la Geografía urbana y el desarrollo de corrientes multidisciplinarias. Es dentro de este marco que se inserta la Geografía Electoral.

“(…) la geografía electoral se desarrolla dentro de los estudios de geografía humana como subespecialización de la geografía política y nace como un producto de la revolución cuantitativa. Bajo la influencia de esta, los primeros trabajos de geografía electoral trataron fundamentalmente la relación entre los resultados electorales y el espacio geográfico al que corresponden (enfoque corológico), con lo cual, la geografía electoral quedaba enfocada sobre un aspecto netamente estadístico, casi como una ciencia dura. Con el tiempo se vio la necesidad de explicar el porqué de la distribución espacial del voto” (Monzón, 2009a, p. 20).

Se pasa así de un enfoque corológico de la Geografía Electoral, a un enfoque ecológico, cruzando la situación económica, social y cultural de los ciudadanos del lugar de estudio (Bosque, 1988). Establecido lo anterior, se desprende que la geografía electoral se ocupa de un factor fundamental para estudiar, analizar, entender y comprender los fenómenos, dinámicas y resultados electorales que se originan en un territorio determinado y la escala espacial en la cual estos se encuentran inmiscuidos.

“Pone en el tablero una variable de búsqueda y otra de interpretación, configurándose como un estudio descriptivo y explicativo del comportamiento de las sociedades en un espacio determinado. En el marco de su distribución, logra determinar la estructura política del Estado estudiando la distribución espacial de los fenómenos y sus relaciones” (Guevara, 2007, p. 22).

La Geografía Electoral no solo presenta interés por conocer la generalidad de características de un territorio determinado (pudiendo ser, por ejemplo, el medio físico, la demografía, la economía, un sistema de gobierno, etc.) en el cual se contextualizan las campañas electorales, sino que también tiene en consideración dos factores que se relacionan cohesionadamente en la votación electoral individual y que repercuten inmediatamente en las decisiones de sufragio de modo colectivo. Estos dos factores corresponden a la identificación personal y a la identificación partidista:

“El primero es aquel por el cual el votante decide votar a través de los atributos personales del candidato como persona, por ejemplo, las imágenes físicas del candidato. En el segundo, la decisión de voto se hace a expensas de las características del partido político que el votante siente mayor afinidad o preferencia” (Augusto & Sene, 2013, p. 81).

Electores y electoras construyen su voto y su decisión de sufragio de forma personal e individual. El voto no se puede explicar aludiendo solamente a la ideología política del elector o electora, sino también a las subjetividades internas de la persona, en sus dimensiones culturales, intelectuales, socioeconómicas, religiosas y espacio contextuales. La literatura ofrece diferentes modelos para entender el comportamiento electoral y las preocupaciones esenciales que determinan la explicación del voto. Estos se pueden agrupar en 3 grandes paradigmas explicativos del comportamiento electoral.

Metodología

Diseño Metodológico

El enfoque y diseño de esta investigación es mixto: cuantitativo y cualitativo, pues obedece al enfoque ecológico de la Geografía Electoral, el cual pretende hacer un cruce con la situación social, cultural y económica de los ciudadanos del área de estudio (Bosque, 1988). Lo anterior se entiende bajo el objetivo de encontrar una explicación al comportamiento electoral de un grupo de ciudadanos a una escala que pretende llegar o inferir sobre la toma de decisión del elector de la manera más individual posible (Monzón, 2009b).

Se establece además el cruce de la Geografía Electoral con la Geografía de Género, configurando la presente investigación no como mera documentación de datos e información, sino que, además, esta información es discriminada sistemáticamente en función del sexo y cuyo análisis presta atención a las diferencias entre hombres y mujeres (Karsten & Meertens, 1992). La metodología permite incorporar por vía del análisis hermenéutico la situación política del periodo y las características de la propaganda electoral con enfoque de género, sin descuidar el cálculo cuantitativo que indique la magnitud de los fenómenos electorales.

Al ceñirse a las relaciones entre hombres y mujeres desde la arista de la construcción social, es imposible no encontrarse con las especificidades geográficas e históricas de dichas relaciones. Es en esta aproximación histórica y contextual que se conectan los estudios de género con los conceptos centrales de la geografía (Karsten & Meertens, 1992).

Población y muestra

La población medida en el estudio se refiere al total de sufragios que efectivamente se emitieron en la elección parlamentaria de 1973, los que corresponden a 3.661.898 personas en la ejecución del proceso, el 81,2% del padrón electoral. Se toma como referencia la población que votó en 1973 puesto que es la elección con mayor participación en el periodo 1970-1973, teniendo en consideración que a finales de 1970 se aprueba la ley N°17.284, que rebaja la edad de votación a 18 años y elimina el requisito de saber leer y escribir, concediendo el derecho a voto a las personas analfabetas. Esto último fue importante, ya que, de acuerdo al Censo de Población de 1970, un 11% de la población era analfabeta, equivalente a 665.362 personas, dentro de una población total de 6.518.004 (Cocke, 1984).

La muestra se encuentra segmentada en tres instancias, correspondientes a las personas que emitieron su voto en la Provincia de Ñuble en las elecciones presidenciales de 1970, elecciones de regidores de 1971 y elección de parlamentarios de 1973. En primera instancia, la muestra atañe a las personas sufragantes que emitieron su voto en la elección presidencial de 1970, correspondiente a las y los votantes de los departamentos de Chillán – Itata – San Carlos – Bulnes – Yungay, correspondientes a 83.969 personas (37.804 mujeres y 46.165 hombres). En segunda instancia, en el análisis de la elección de regidores de 1971, la muestra, corresponde a las 84.971 personas que emitieron su voto en los departamentos electorales de la Provincia de Ñuble (37.735 mujeres y 47.140 hombres, no se contabiliza el voto extranjero). Como tercera instancia final, se recurre a la muestra de 118.060 votantes que participaron en la elección de diputados de 1973, en las agrupaciones departamentales de la Provincia de Ñuble (53.128 mujeres y 65.822 hombres).

Operacionalización y técnicas de recolección de datos

La recolección de información se logra con la obtención de los registros electorales correspondientes a las Elecciones ordinarias de Presidente de la República año 1970, Elección Ordinaria de Regidores año 1971 y Elección ordinaria de Congreso Nacional año 1973. SERVEL (Servicio Electoral de Chile), facilitó las planillas de votaciones al amparo de la Ley Nacional de Transparencia que garantiza el acceso a la ciudadanía a toda información pública. Las planillas de votaciones se configuran como fuentes primarias de información para la presente investigación.

Un segundo paso para la obtención de las fuentes de investigación fue la revisión de diarios de la época para estudiar la propaganda política antes de las elecciones. Se realizó visita a la Biblioteca Nacional de Chile, quienes poseen registro de todos los periódicos nacionales, obteniéndose, mediante fotografías, distintos registros de propaganda política relacionada al género. Se recurrió a la revisión histórico-bibliográfica respecto a la organización política de mujeres durante el siglo pasado, complementando lo anterior con estudios relacionados a los años ’60 y ’70 en Chile, facilitando la comprensión del transcurso del gobierno de la Unidad Popular, el impacto en la ciudadanía y sus políticas públicas dirigidas hacia las mujeres. En esta revisión también se estudia a las mujeres opositoras al gobierno de Salvador Allende, entendiendo a su movimiento como gravitante para la desestabilización política de la Unidad Popular.

Limitaciones del estudio

Dentro de las limitaciones de la investigación se encuentra el hábito del género del autor. El ser hombre coarta la experiencia identitaria para la comprensión de las subjetividades de lo que significa ser mujer. Sin embargo, no es un impedimento para la entrega de datos objetivos y su interpretación desde el enfoque de género.

Una segunda limitante corresponde al acceso de datos y fuentes, teniendo en cuenta que el periodo de estudio ocurrió hace más de 50 años. La confección de la cartografía expuesta se trabaja con los límites comunales actuales, los cuales difieren en ciertas comunas con los límites existentes en el periodo de estudio. A saber, corresponde a lo siguiente:

Tabla 1: Departamentos electorales de la Provincia de Ñuble
Agrupaciones departamentales de la Provincia de Ñuble 1970 -1973
Dpto. de Chillán Depto. del Itata Depto. San Carlos
Depto. de Bulnes Depto. de Yungay
Comunas
  • Chillán
  • Pinto
  • Coihueco
Comunas
  • Quirihue
  • Portezuelo
  • Ninhue
  • Cobquecura
Comunas
  • San Carlos
  • Ñiquén
  • San Fabián
  • San Nicolás
Comunas
  • Bulnes
  • San Ignacio
  • Quillón
Comunas
  • Yungay
  • Pemuco
  • El Carmen
  • Tucapel

Fuente: Elaboración propia.

Resultados

Campaña Presidencial de 1970

En 1970, la sociedad chilena vivía un contexto de fuertes convulsiones sociales y políticas. El 4 de septiembre de aquel año, las ciudadanas y ciudadanos elegirían al nuevo presidente de Chile por el periodo 1970–1976. Tres eran las fuerzas políticas que presentarían candidatos presidenciales para dicha elección. La Unidad Popular, una alianza de izquierda que estaba constituida por el Partido Socialista, el Partido Comunista y el Partido Radical, además de tres partidos menores, el MAPU, el Partido Social Demócrata y la Acción Popular Independiente (Collier & Sater, 1998). El candidato presidencial que presentaría dicha coalición sería Salvador Allende, quien figuraba como representante de la izquierda por cuarta vez consecutiva.

La derecha, representada en el Partido Nacional, tenía esperanzas de ganar la presidencial, tras los resultados electorales de la elección de diputados y senadores en 1969. Este sector obtuvo el 21% y 17% de los sufragios para ambas cámaras respectivamente (Del Río & Fernández, 1972). Dado lo anterior, su candidato fue el expresidente Jorge Alessandri, que se identificaba como independiente, quien ya había presidió el país en el periodo 1958 - 1964. Éste recibió el apoyo de los gremios empresariales, los grupos radicales de derecha, y el Partido Demócrata Radical.

La tercera fuerza electoral la componía el Partido Demócrata Cristiano. Este representaba al centro político, además de ser el partido que comandaba al gobierno desde 1964, con la figura presidencial de Eduardo Frei Montalva. La DC veía con preocupación los resultados electorales de 1969. En 1965, el partido obtuvo el 42,3% de los votos. En 1969 el apoyo bajó a 29,8% (Moulian, 1993). Dado el panorama anterior, su candidato fue Radomiro Tomic, representante del ala izquierdista del partido, con quien pretendían continuar en el gobierno y profundizar los cambios alcanzados con Eduardo Frei.

Tras el contexto electoral que suscitó las elecciones del Congreso en 1969, las tres fuerzas políticas orientaron su campaña de diferente forma. La Democracia Cristiana intentó atraer votos izquierdistas, bautizando su proyecto político como una revolución nacional, popular y democrática (Collier & Sater, 1998). La Unidad Popular planteaba la transición al socialismo, y la derecha se apegaba a reiterar la necesidad de orden y ley.

Desde las elecciones parlamentarias de 1965 a 1969, la izquierda había aumentado su apoyo electoral (Power, 2010). En las últimas elecciones la coalición obtuvo más del 40% de los votos (Collier & Sater, 1998). La derecha era consciente de la complejidad del panorama para ganar la elección presidencial, recurriendo a distintas estrategias, una de estas fue captar el voto de las mujeres a través del uso de una propaganda masiva que intentaba convencer que Jorge Alessandri era el mejor candidato para asumir como presidente. Dos agencias de campaña destacaron en este sector: Acción Mujeres de Chile y Chile Joven. Estas se preocuparon de equiparar la imagen de Salvador Allende con el comunismo, mostrando los horrores que supuestamente acarrearía la victoria de la Unidad Popular.

La campaña de Jorge Alessandri demuestra una comprensión minuciosa en la forma de usar el enfoque de género en una campaña presidencial, y los recursos publicitarios utilizados estaban preparados para atraer específicamente a mujeres y hombres. A continuación, se presentan tres anuncios radiales que utilizaron el género para captar la votación de las mujeres:

Anuncio 1 Anuncio 2 Anuncio 3
Locutor: Las pasiones políticas dividen a Chile y ponen en peligro nuestros hogares.

Locutora: Solo un gobierno no comprometido con los partidos políticos conseguirá imponer el respeto por todas las ideas y permitirá que nuestros hijos se desarrollen en un clima de paz y seguridad.

Locutor: Mujer chilena: el destino de la Patria está en tus manos.

Locutora: Acción Mujeres de Chile.
Locutora: Una idea política no debe provocar persecución contra nuestros maridos.

Locutor: Solo un gobierno independiente asegura para todos el trabajo libre, sin persecución ni amenazas… porque todos merecemos progresar…

Locutor: Mujer chilena: el destino de la Patria está en tus manos.

Locutora: Acción Mujeres de Chile.
Locutor: ¿En qué consiste el buen sentido de la mujer chilena?

Locutora: En rechazar los peligros que amenazan a Chile.

¡No a los sistemas que aplastan la libertad!

¡No a la politiquería que nos lleva al desastre!

Para Chile: ¡Un gobierno independiente!


Locutor: El destino de la Patria está en tus manos.

Locutora: Acción Mujeres de Chile.

Fuente: Power, 2010, p. 293.

Los anuncios radiales buscan captar el voto de las mujeres apelando en primera instancia a su rol maternal asociado al ámbito privado del hogar. Serán los maridos los perseguidos, serán los hijos los que vivirán en un clima de paz y seguridad si Jorge Alessandri es presidente, son los hogares los que están en peligro por culpa de la politiquería. El desprestigio de lo político y el realce al carácter independiente del candidato también es estratégico pues en 1970 muy pocas mujeres poseían militancia activa en los partidos. La derecha apeló a las mujeres en la calidad supuestamente natural del ser madres, dueñas de hogar y sujetas apolíticas, para salvar a la Patria del comunismo. Esta última estaba en sus manos.

En la propaganda visual (ilustraciones 1 y 2), se proyecta una imagen paternal de Jorge Alessandri, un hombre protector, sabio, que se encuentra por encima de la política partidista y que velaría por el bienestar de toda la nación. Un pater que protegerá a los hijos de la Patria, brindando tranquilidad a las madres. Un detalle recurrente aparecía en los avisos: Alessandri no era político, las mujeres tampoco (Power, 2010). Esta propaganda no solo apelaba al poder patriarcal de Jorge Alessandri, sino que interpelaba a las mujeres a través de sus hijos o esposos (ilustraciones 3 y 4) y las calamidades que estos sufrirían si Salvador Allende era electo presidente. Basados en el concepto de que la identidad de una mujer quedaba sumida en su papel de esposa y madre, los avisos se dirigían a las mujeres casi exclusivamente en esos términos y pasaban por alto toda identidad independiente que estas pudiesen tener (Power, 2010). La propaganda obviaba por completo a mujeres y madres solteras, estableciendo por antonomasia al hogar como la esfera de lo femenino. Estas eran convocadas a ejercer una opción política, pero sin cuestionar la identidad doméstica a la que estaban confinadas.

Ilustración 1: La leyenda dice “Soy una chilena de tomo y lomo. He trabajado toda mi vida de sol a sol. Y por eso siento que este país es mío. Que tengo derecho a elegir un gobierno que no reparta a mi patria entre sus partidarios, ni lo divida con odios. Por eso me gusta que el Paleta vaya a ser presidente de nuevo. Es independiente, honrado, justo y no le mira en menos ni le tiene miedo a la verdad. Quiere a Chile tanto como yo. Por eso estoy con Don Jorge Alessandri”
Ilustración 2: La leyenda dice “Mis niños irán al colegio dentro de poco. No quiero que crezcan en medio de la violencia y el caos. Chile debe ser siempre una democracia en la que impera la confianza y la estabilidad. Cuando se trata del mundo en que viven mis hijos, no acepto amenazas, paredones ni caca. Quiero orden y paz para vivir y progresar. Por eso necesito el gobierno de un ciudadano justo y recto. Por eso estoy con Don Jorge Alessandri”
Ilustración 3: La leyenda dice “Ese hijo que con tanto amor cuida y educa, para que llegue a ser un hombre libre, digno y con personalidad, podría convertirse solo en un número, dentro de un Estado Totalitario. No permitamos que nuestro país caiga bajo el poder comunista, y que nuestros hijos sean arrancados por el Estado. Luchemos para que Chile siga siendo libre.”
Ilustración 4: La leyenda dice “En muchos países comunistas, esta pregunta no tendrá respuesta. Cientos de hombres han sido arrancados de sus hogares, y se encuentran en cárceles, campos de concentración o desaparecidos por haber opinado o escrito en contra del gobierno. Luchemos para que Chile siga siendo libre.”

Fuente: Diario La Discusión, Chillán, 1970.

La izquierda por su parte, tampoco se quedó sin hacer propaganda negativa utilizando el género. El periódico popular Clarín, demostró su apoyo a Salvador Allende y a Radomiro Tomic, y atacó a Jorge Alessandri por su soltería y avanzada edad, calificándolo de homosexual, en el contexto de una sociedad que era profundamente homofóbica. De esta forma el candidato por la derecha se ganó el apodo de La Señora. Ejemplo de lo anterior es un titular del Diario El Clarín, que rezaba lo siguiente:

“MATONES DE LA SEÑORA SIEMBRAN EL TERROR EN POBLACIONES POPULARES”; Como saben que su deteriorado candidato es cola de todas maneras, se han dedicado a sembrar el terror físico” (Acevedo & Elgueta, 2009, p. 8).

La izquierda construyo un prototipo masculino de hombre como símbolo de la Unidad Popular.

“Este hombre era trabajador, rudo y musculoso. estaba materializado en los trabajadores mineros, el obrero industrial y el trabajador de la construcción. Era este hombre fuerte el que tenía la capacidad de doblegar el poder de la burguesía y, luego de conquistado, ser capaz de garantizarlo para poder construir la nueva sociedad socialista” (Acevedo & Elgueta, 2009, p. 9).
Tabla 2: Resultados nacionales de la Elección Presidencial de 1970 – Distinción por Sexo
Candidatos Mujeres Hombres Total
Votos Porcentaje Votos Porcentaje Votos Porcentaje
Salvador Allende 438.846 30,5% 631488 41,6% 1.070.334 36,6%
Jorge Alessandri 552.257 38,4% 478902 31,5% 1.031.159 34,9%
Radomiro Tomic 429.082 29,9% 392.719 25,9% 821.801 27,8%
Blanco y Nulos 16.623 1,2% 14.882 1% 31.505 1,1%
Total de votantes 1.517.991 100% 1.436.808 100% 2.954.799 100%
Abstención 355.868 18,9% 229.080 13,7% 584.958 16,5%
Inscritos. 1.873.859 1.665.888 3.539.757

Fuente: Elaboración propia a partir de la información obtenida en Reseña de la Evolución político-electoral de Chile 1925-1973, Universidad del Bío Bío, p. 15.

Un hecho que se desprende del resultado a escala nacional es que el mayor porcentaje del voto de las mujeres fue para el candidato de derecha, Jorge Alessandri, con un margen casi de 8% sobre su contendor Salvador Allende. Los hombres en cambio votaron en mayoría por el candidato de la Unidad Popular, con un margen de 10% sobre el candidato de derecha. El candidato demócrata cristiano obtuvo la menor votación tanto en mujeres como hombres, aunque fueron más las mujeres que votaron por él si se comparan ambos géneros, con un margen de 4% superior.

Si bien es imposible medir la efectividad de las campañas electorales y la utilización de las nociones de género, los resultados electorales permiten establecer ciertas conclusiones. La estrategia de la derecha para apelar al voto de las mujeres fue hablarles a sus miedos de forma muy directa. Eran los hijos de estas mujeres los que se verían en peligro si Salvador Allende era electo, serían sus maridos los perseguidos, sería la familia, su hogar, el que les sería arrebatado.

Son variadas las interpretaciones que se pueden obtener de la votación de las mujeres en esta elección. La historiadora Mariana Aylwin (1986, p. 66) indica que

“(…) el voto femenino no debe ser interpretado como un voto conservador, puesto que, sumando los votos de Salvador Allende y Radomiro Tomic, estas suman el 60% del total, lo que representa una actitud favorable al cambio, porque el programa presidencial del candidato demócrata cristiano, contenía muchas de las mismas reformas que el programa de la Unidad Popular”.

En contraposición a la idea anterior, la historiadora Margaret Power indica que es igualmente probable que la opción de las mujeres por el candidato de la Democracia Cristiana fuera el reflejo de su tendencia a preferir la continuidad en vez del cambio, y una muestra de lealtad al partido de Eduardo Frei.

“Si se combina la votación de las mujeres de clase obrera por Jorge Alessandri y Radomiro Tomic, y la categorizamos como votación anti UP, entonces las mujeres (y los hombres, en la mayoría de los casos) de clase obrera votaron mayoritariamente contra la UP (…). Esta votación de clase obrera por Jorge Alessandri indica una cantidad asombrosa de apoyo a la política conservadora, entre aquellos sectores sociales que se creía formaban la base popular de la UP. La votación también indica que, como clase, el sector de la elite chilena estaba más unificado que la clase obrera” (Power, 2010, pp. 164-165).

El triunfo de la Unidad Popular y de Salvador Allende en las elecciones de 1970 se logró bajo la consigna de la acción unitaria de la inmensa mayoría del pueblo, que supeditaba el conjunto de luchas a los objetivos globales de transformación social anclada en la noción de lucha de clases.

Durante la mayor parte de 1971, la Unidad Popular y el presidente Salvador Allende mejoraron su posición política. En abril de dicho año, se celebraban las elecciones municipales de regidores. La UP superó a la oposición por dos puntos, obteniendo un 49,7% de los votos, y aumentando su apoyo electoral en 12% si se compara con lo obtenido en la elección presidencial de 1970. La debilidad del gobierno estaba en el Senado, donde solo controlaba un 30%, y el 40% de la Cámara de Diputados (Collier & Sater, 1998).

A finales de 1972, el ambiente político era tenso y giraba en torno a las elecciones parlamentarias de marzo del siguiente año. Esta elección era crítica tanto para la Unidad Popular como para la oposición. El Partido Nacional y el Partido Demócrata Cristiano se unieron para formar la Confederación de la Democracia (CODE) y se comprometieron a obtener una mayoría de dos tercios en las elecciones parlamentarias de marzo de 1973 y así contar con la cantidad de votos suficientes para someter al presidente Salvador Allende a una acusación constitucional (Power, 2010).

Para las elecciones parlamentarias de 1973, los resultados fueron los siguientes:

Este resultado electoral permite establecer una tendencia del electorado femenino. En 1970, el 31% de las mujeres dio su voto a Salvador Allende. Para marzo de 1973 el apoyo aumentó en un 8%, pese a todas las vicisitudes acontecidas en el transcurso del gobierno de la Unidad Popular. Si se combina el voto de las mujeres por Jorge Alessandri y Radomiro Tomic en las elecciones de 1970, estas sumaban un 68% del total. Para 1973, la CODE disminuyó la votación femenina en 8%.

¿Es posible indicar que la izquierda iba ganando apoyo entre las mujeres? Se establece que dicha deducción es errada. Al evaluar la elección presidencial de 1970, las mujeres que no dieron su apoyo a la Unidad Popular se dividieron entre el candidato Radomiro Tomic, representante del sector izquierdista de la Democracia Cristiana, y Jorge Alessandri, candidato de la derecha y fiel representante del conservadurismo. En cambio, en 1973, el 60% de las mujeres se unieron dando el voto al proyecto político planteado por la oposición del gobierno de Salvador Allende.

La oposición esperaba obtener una votación general igual o superior al 60% de los escaños del Congreso. Así tendría los votos suficientes para destituir constitucionalmente al presidente Salvador Allende. No alcanzaron el objetivo de quedarse con los 2/3 de la cámara, la CODE había fracasado. Para la derecha y la Democracia Cristiana, la opción de terminar con el gobierno de la Unidad Popular descansaba ahora en las Fuerzas Armadas. Desde este momento hubo luz verde para la planificación del golpe por parte de los partidos de oposición y de las fuerzas antiallendistas (Power, 2010).

Distribución espacial en la Elección de Presidente de la República, 1970

Tabla 3: Resumen de votos femeninos en Ñuble para cada candidato presidencial, 1970, por comuna
Comunas Radomiro Tomic Jorge Alessandri Salvador Allende Nulos y en blanco Total
Votos % Votos % Votos % Votos %
Bulnes 770 32,72 933 39,65 630 26,77 20 0,85 2353
Quillón 355 31,06 519 45,41 257 22,48 12 1,05 1143
SanIgnacio 410 41,41 496 50,10 75 7,58 9 0,91 990
Chillán 5024 28,46 6249 35,40 6240 35,35 141 0,80 17654
Pinto 213 31,00 378 55,02 87 12,66 9 1,31 687
Coihueco 309 30,21 506 49,46 200 19,55 8 0,78 1023
Quirihue 521 37,37 523 37,52 331 23,74 19 1,36 1394
Cobquecura 214 38,35 210 37,63 134 24,01 0 0,00 558
Ninhue 125 33,88 187 50,68 56 15,18 1 0,27 369
Portezuelo 410 47,79 294 34,27 153 17,83 1 0,12 858
SanCarlos 1351 27,73 2125 43,62 1361 27,94 35 0,72 4872
Ñiquén 241 29,35 417 50,79 159 19,37 4 0,49 821
SanFabián 278 35,69 318 40,82 177 22,72 6 0,77 779
SanNicolás 211 41,54 208 40,94 87 17,13 2 0,39 508
Tucapel 317 30,87 354 34,47 348 33,89 8 0,78 1027
ElCarmen 349 37,69 426 46,00 141 15,23 10 1,08 926
Pemuco 227 35,80 313 49,37 93 14,67 1 0,16 634
Yungay 418 34,60 492 40,73 290 8 0,66 1208

Fuente: Elaboración propia, en base a planillas de votaciones de Elecciones ordinarias de Presidente de la República año 1970, SERVEL.

Mapa 1: Distribución del voto de las Mujeres en la Provincia de Ñuble. Elección Ordinaria de Presidente de la República 1970. Votos por Salvador Allende.

El mapa 1 muestra la distribución del voto de las mujeres en Ñuble por el candidato de la Unidad Popular, Salvador Allende. La comuna con mayor concentración de votos de forma proporcional corresponde a Chillán, en donde el 35,3% de las mujeres chillanejas optó por Salvador Allende; en segundo lugar, la comuna de Tucapel, en donde el 33,9% de las mujeres votaron por el candidato, y en tercer lugar San Carlos, donde el voto femenino hacia el candidato de izquierda fue del 27,9%. Solo en estas comunas la votación femenina por la Unidad Popular alcanzó el primer lugar, en las 15 restantes Allende figura en la tercera posición. Las comunas con menor concentración de votos femeninos por el candidato de la UP fueron San Ignacio, en donde solo un 7,6% de las mujeres votaron por dicha opción, y Pinto, con un 12,7% de votación femenina.

Mapa 2: Distribución del voto de las Mujeres en la Provincia de Ñuble. Elección Ordinaria de Presidente de la República 1970. Votos por Jorge Alessandri.

El mapa 2 muestra la distribución del voto de las mujeres en Ñuble por el candidato de la derecha, Jorge Alessandri. La comuna con mayor concentración de votos de forma proporcional corresponde a Pinto, en donde el 55% de las mujeres optó por esta opción presidencial; y, en segundo lugar, la comuna de Ñiquén, donde el 50,8% de las mujeres votaron por Jorge Alessandri. El candidato de la derecha obtiene la primera mayoría femenina de votos en 15 de las 18 comunas de la provincia Las comunas con menor concentración de votos femeninos por el candidato derechista corresponden a Tucapel y Portezuelo, con 34,5% y 34,3% respectivamente.

Mapa 3: Distribución del voto de las Mujeres en la Provincia de Ñuble. Elección Ordinaria] de Presidente de la República 1970. Votos por Radomiro Tomic.

El mapa 3 muestra la distribución del voto de las mujeres en Ñuble por el candidato de la Democracia Cristiana, Radomiro Tomic. La comuna con mayor concentración de votos femeninos corresponde a Portezuelo, en donde el 47,8% de las mujeres optó por esta opción presidencial; y, en segundo lugar, la comuna de San Nicolás, en la cual el 41,5% de las mujeres votaron por Radomiro Tomic. También obtiene la primera mayoría femenina en San Ignacio, con el 41,4% de los votos. Las comunas con menor concentración de sufragios femeninos por el candidato democratacristiano fueron San Carlos y Chillán, con un 27,7% y 28,5% respectivamente.

Distribución espacial en la Elección de Regidores, 1971

Tabla 4: Resumen de votos femeninos en Ñuble para cada coalición, elección de regidores 1971, por comuna.
Comunas Candidato de la Unidad Popular Candidato de la Democracia Cristiana Candidato de la Derecha Nulos y en blanco Total
Votos % Votos % Votos % Votos %
Bulnes 1002 42,99 636 27,28 660 28,31 33 1,42 2331
Quillón 403 33,31 471 38,93 324 26,78 12 0,99 1210
San Ignacio 268 26,69 346 34,46 373 37,15 17 1,69 1004
Chillán 8527 52,10 5135 31,37 2506 15,31 200 1,22 16368
Pinto 161 23,85 147 21,78 356 52,74 11 1,63 675
Coihueco 326 31,23 244 23,37 462 44,25 12 1,15 1044
Quirihue 576 40,31 517 36,18 315 22,04 21 1,47 1429
Cobquecura 264 53,01 193 38,76 41 8,23 0 0,00 498
Ninhue 159 32,25 148 30,02 186 37,73 0 0,00 493
Portezuelo 232 26,19 349 39,39 292 32,96 13 1,47 886
San Carlos 1682 36,35 1505 32,53 1352 29,22 88 1,90 4627
Ñiquén 265 30,81 193 22,44 393 45,70 9 1,05 860
San Fabián 221 27,12 181 22,21 402 49,33 11 1,35 815
San Nicolás 158 26,25 291 48,34 145 24,09 8 1,33 602
Tucapel 496 57,67 148 17,21 199 23,14 17 1,98 860
El Carmen 288 29,72 505 52,12 162 16,72 14 1,44 969
Pemuco 210 28,69 244 33,33 272 37,16 6 0,82 732
Yungay 521 41,98 318 25,62 384 30,94 18 1,45 1241

Fuente: Elaboración propia, en base a planillas de votaciones de Elecciones ordinarias de Regidores año 1971, SERVEL.

Mapa 4: Distribución del voto de las Mujeres en la Provincia de Ñuble. Elección Ordinaria Regidores.
Votos hacia los Partidos de la Unidad Popular.

El mapa 4 muestra la distribución del voto de las mujeres en Ñuble por los Partidos de la Unidad Popular en la Elección de regidores de 1971. La comuna con mayor concentración de votos femeninos corresponde a Tucapel, en donde el 57,7% de las mujeres optó por los partidos de esta coalición. Le siguen las comunas de Cobquecura, con 53% de votos femeninos, y Chillán, en la cual el 52,1% de las mujeres chillanejas votaron por el sector allendista. La Unidad Popular logra ser primera mayoría en 7 de las 18 comunas de la Provincia. Las comunas con menor concentración de sufragios femeninos por los partidos de la UP fueron Pinto y Portezuelo, con el 23,9% y 26,2% respectivamente.

Mapa 5: Distribución del voto de las Mujeres en la Provincia de Ñuble. Elección Ordinaria Regidores.
Votos hacia los Partidos de Derecha.

El mapa 5 muestra la distribución del voto de las mujeres en Ñuble por los Partidos de Derecha (Partido Nacional y Partido Demócrata Radical) en la Elección de regidores de 1971. La comuna con mayor concentración de votos femeninos corresponde a Pinto, en donde el 52,7% de las mujeres optó por los partidos de Derecha. Le sigue la comuna de San Fabián, en la cual el 49,3% de las mujeres votaron por estos partidos. Las otras comunas en donde la derecha obtuvo mayoría en la votación de mujeres corresponden a Ñiquén y Coihueco, con un 45,7% y 44,3% respectivamente. Las comunas con menor concentración de sufragios femeninos para los partidos de Derecha fueron Cobquecura, Chillán y El Carmen, con el 8,2%, 15,3% y 16,7% en orden referido.

El mapa 6 muestra la distribución del voto de las mujeres en Ñuble por el Partido Demócrata Cristiano en la Elección de regidores de 1971. La comuna con mayor concentración de votos femeninos corresponde a El Carmen, en donde el 52,1% de las mujeres optó por la Democracia Cristiana. Le continúa la comuna de San Nicolás, en la cual el 48,3% de las mujeres votaron por este partido. Las otras comunas en donde la DC tiene primacía femenina son Portezuelo y Quillón, con un 39,4% y 38,9% respectivamente. Las comunas con menor concentración de sufragios femeninos por la Democracia Cristiana fueron Tucapel y Pinto, con el 17,2% y 21,8% en orden referido.

Mapa 6: Distribución del voto de las Mujeres en la Provincia de Ñuble. Elección Ordinaria Regidores.
Votos hacia la Democracia Cristiana.

Distribución espacial en la Elección Ordinaria de Congreso Nacional, 1973

Tabla 5: Resumen de votos femeninos en Ñuble para cada coalición, elección de diputados 1973, por comuna.
Comuna Confederación de la Democracia Unidad Popular Nulos y en blanco Total
Votos % Votos % Votos %
Bulnes 1806 57,19 1327 42,02 25 0,79 3158
Quillón 1300 68,89 571 30,26 16 0,85 1887
San Ignacio 1292 83,09 250 16,08 13 0,84 1555
Chillán 12811 56,42 9698 42,71 198 0,87 22707
Pinto 960 81,42 215 18,24 4 0,34 1179
Coihueco 1307 66,62 628 32,01 27 1,38 1962
Quirihue 1507 68,91 658 30,09 22 1,01 2187
Cobquecura 548 70,44 223 28,66 7 0,90 778
Ninhue 743 77,80 203 21,26 9 0,94 955
Portezuelo 1150 70,34 462 28,26 23 1,41 1635
San Carlos 4100 67,61 1919 31,65 45 0,74 6064
Ñiquén 828 71,81 304 26,37 21 1,82 1153
San Fabián 789 69,82 324 28,67 17 1,50 1130
San Nicolás 719 73,29 251 25,59 11 1,12 981
Tucapel 870 51,54 791 46,86 27 1,60 1688
El Carmen 1205 78,04 321 20,79 18 1,17 1544
Pemuco 849 80,25 199 18,81 10 0,95 1058
Yungay 1364 68,06 628 31,34 12 0,60 2004

Fuente: Elaboración propia, en base a planillas de votaciones de Elecciones ordinarias de Congreso Nacional año 1973, SERVEL.

Mapa 7: Distribución del voto de las Mujeres en la Provincia de Ñuble. Elección Ordinaria de Congreso Nacional. Votos hacia Partidos de la Unidad Popular.

El mapa 7 muestra la distribución del voto de las mujeres en Ñuble por los Partidos de la Unidad Popular en las Elecciones de Congreso Nacional de 1973. La comuna con mayor concentración de votos corresponde a Tucapel, en donde el 46,9% de las mujeres optó por esta coalición. Le continua la comuna de Chillán, en donde el 42,7% de las mujeres votaron por esta opción. La Unidad Popular no presenta mayoría de votación femenina en ninguna de las comunas, sin embargo, y en comparación con la elección presidencial de 1970, el apoyo de las mujeres hacia la UP aumentó en todas las comunas. Las comunas con menor concentración de votos femeninos por la Unidad Popular fueron San Ignacio y Pinto, con un 16,1% y 18,2% respectivamente.

El mapa 8 muestra la distribución del voto de las mujeres en Ñuble por la Confederación de la Democracia en las Elecciones de Congreso Nacional de 1973. La comuna con mayor concentración de votos corresponde a San Ignacio, en donde el 83,1% de las mujeres optó por esta coalición. Le continúa la comuna de Pinto, con el 81,4%. La CODE presenta mayoría de votación femenina en todas las comunas, sin embargo, y en comparación con la elección presidencial de 1970, sumando las fuerzas electorales de Jorge Alessandri y Radomiro Tomic en parangón con la Confederación de la Democracia, el apoyo de las mujeres hacia estos partidos disminuyó en todas las comunas. Las comunas con menor concentración de votos femeninos por la CODE fueron Tucapel y Chillán, con un 51,5% y 56,4% respectivamente.

Mapa 8: Distribución del voto de las Mujeres en la Provincia de Ñuble. Elección Ordinaria de Congreso Nacional. Votos hacia Confederación de la Democracia.
Tabla 6: Comparación y tendencia del voto femenino (porcentajes). Elecciones 1970 y 1973.
Comunas UP 1970 UP 1973 Diferencia Derecha y DC 1970 CODE 1973 Diferencia
Bulnes 26,77 42,02 15,25 72,38 57,19 -15,19
Quillón 22,48 30,26 7,77 76,47 68,89 -7,57
San Ignacio 7,58 16,08 8,50 91,52 83,09 -8,43
Chillán 35,35 42,71 7,36 63,86 56,42 -7,44
Pinto 12,66 18,24 5,57 86,03 81,42 -4,60
Coihueco 19,55 32,01 12,46 79,67 66,62 -13,05
Quirihue 23,74 30,09 6,34 74,89 68,91 -5,99
Cobquecura 24,01 28,66 4,65 75,99 70,44 -5,55
Ninhue 15,18 21,26 6,08 84,55 77,80 -6,75
Portezuelo 17,83 28,26 10,42 82,05 70,34 -11,71
San Carlos 27,94 31,65 3,71 71,35 67,61 -3,73
Ñiquén 19,37 26,37 7,00 80,15 71,81 -8,33
San Fabián 22,72 28,67 5,95 76,51 69,82 -6,69
San Nicolás 17,13 25,59 8,46 82,48 73,29 -9,19
Tucapel 33,89 46,86 12,98 65,34 51,54 -13,80
El Carmen 15,23 20,79 5,56 83,69 78,04 -5,65
Pemuco 14,67 18,81 4,14 85,17 80,25 -4,93
Yungay 24,01 31,34 7,33 75,33 68,06 -7,27

Fuente: Elaboración propia.

La izquierdización del electorado femenino en las comunas de la Provincia de Ñuble se evidencia en la tabla 6, la cual entrega los porcentajes de votación femenina obtenidas por la Unidad Popular en las elecciones presidenciales de 1970 y las elecciones de congreso nacional de 1973. A su vez, se entrega los porcentajes de votación sumados de Jorge Alessandri y Radomiro Tomic para las elecciones presidenciales de 1970, haciendo un símil con la alianza electoral (CODE) pactada entre la Derecha y la Democracia Cristiana en las elecciones de Congreso Nacional de 1973. En la provincia de Ñuble, todas las comunas experimentan un aumento del apoyo electoral hacia la Unidad Popular entre 1970 y 1973 en promedio de 7,75%.

Conclusiones

La evaluación del comportamiento electoral de las mujeres de la Provincia de Ñuble durante el periodo 1970 -1973 representa una de las perspectivas que tiene desde el análisis el cruce epistémico de la Geografía Política, la Geografía Electoral y la Geografía de Género. En este caso se puede inferir que, si bien la mayoría de las mujeres tiende a votar por los candidatos y partidos de derecha como se plantea en la hipótesis inicial, se observa una izquierdización del electorado femenino, tendencia que se desconocía al momento de establecer los límites hipotéticos de este trabajo.

A partir de la contextualización del panorama nacional fue posible demostrar la importancia del electorado femenino para los candidatos y partidos políticos a razón de las diversas estrategias propagandísticas que realizaron para captar el voto de las mujeres. Sin embargo, expresar a cabalidad la importancia y la relevancia del papel de ellas durante el transcurso del gobierno de la UP es un tema investigativo pendiente.

La distribución espacial del voto femenino en la Provincia de Ñuble, evidenció el comportamiento electoral de las mujeres y hombres de cada una de las comunas y departamentos electorales. Trabajar desde el enfoque de género debe ser una premisa para todo investigador e investigadora, pues la construcción social de éste marca diferencias de análisis en la construcción del territorio, tema clave para la comprensión del espacio en Geografía.

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