Efímera, es la condición que relata, entre otras, la corta pervivencia de un hecho, emotivo, histórico, físico o social. En principio, la condición inmanente de la arquitectura parece predeterminada por la necesidad de permanecer por sobre, o más allá de la vida humana, sea individual, generacional o colectiva. La mayoría de las historias de la arquitectura canónicas han privilegiado la construcción de un relato sostenido en obras de cientos de años de existencia, cargando sobre su interpretación no solo la expresión de una época, sino de un lugar y muchas veces como testigos de una tradición aparentemente eterna. Aquí comparecen pirámides, basílicas, parlamentos, etc. El siglo XX puede haber sido uno de los primeros momentos donde se planteó la arquitectura como una cuestión de menor supervivencia temporal, posiblemente, pues la racionalidad advirtió la posibilidad de la mutación, el cambio o la caducidad.

Publicado: 2020-01-31

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Editorial

Artículos