Editorial

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https://doi.org/10.22320/07183607.2018.21.38.00

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Abstract

En 1972 el Club de Roma solicitó al MIT la elaboración de un informe conocido como el Informe Meadows o Los límites del Crecimiento. Sus conclusiones plasman, por primera vez en la historia de la humanidad, la grave crisis ecológica a la que el ser humano estabaconducido al planeta con sus acciones.

Uno de sus lineamientos clave plantea que hay un límite al crecimiento. Sus redactores estaban convencidos de que si la humanidad se mantenía el mismo nivel de crecimiento que en la década de 1970 en términos de de industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y consumo de los recursos no renovables, el planeta alcanzaría su límite de crecimiento en los siguientes 100 años, es decir, en 2070. Nada puede crecer infinitamente en un medio finito y, aunque el mismo informe define los límites al crecimiento como dinámicos en la medida en que el posible hallazgo de nuevos yacimientos de recursos o la invención de nuevas tecnologías puedan permitir la ampliación de sus umbrales, el planeta es espacialmente limitado. Más concretamente, su superficie es de 510 millones de km2 de los cuales sólo el 30% está ocupado por masas continentales. El crecimiento posible sobre esta superficie de suelo, como recurso limitado y sin capacidad de ser ampliado o regenerado es, por tanto, finita.

El fenómeno urbano ocurrido desde la revolución industrial hasta nuestros días ha obviado estas premisas, creciendo desordenadamente, periurbanizando, metropolitanizando y fagocitando el suelo circundante sin entenderlo como un recurso escaso y limitado. En determinadas administraciones han aparecido políticas de redensificación urbana que tratan de hacer frente a este fenómeno mediante instrumentos normativos que, en contextos neoliberales, han empleado herramientas de desregulación del futuro crecimiento urbano. Estos instrumentos promueven modelos de ciudades que, en caso de desarrollarse al 100% de sus posibilidades, ocasionarían graves problemas de funcionamiento en el sistema urbano. Estas políticas y sus instrumentos exigen una reflexión en relación al planteamiento básico que postula que también existen unos límites físicos, o morfológicos, a la densificación. Estos límites son dinámicos en función de la capacidad de carga que pueda asumir el tejido urbano al que se le aplique, pero deben ser analizados para caso concreto y contemplados en la normativa vigente con el fin de asegurar un crecimiento, una densificación y un desarrollo sostenible adecuado para cada ciudad.

El problema en ambos casos radica en asociar de forma directa el desarrollo con el crecimiento, bien sea en superficie o en altura, sin entender los límites necesarios que de forma racional deben aplicarse para asegurar la sostenibilidad urbana, social y ambiental de las ciudades y la calidad de vida de las personas que las habitan.

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Author Biographies

Ana Zazo-Moratalla, Universidad del Bío-Bío, Concepción, Chile.

  1. Doctora en Sostenibilidad Urbana
    Universidad del Bío-Bío, Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño.
    Docente investigadora del Departamento de planificación y diseño urbano, Editora Revista Urbano.

Ignacio Bisbal-Grandal, Universidad del Bío-Bío, Concepción, Chile.

  1. Doctor en Urbanismo
    Universidad del Bío-Bío, Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño. Docente investigadora del Departamento de planificación y diseño urbano

References

Meadows, Donella H; Meadows, Dennis L; Randers, Jørgen; Behrens III, William W (1972). The Limits to Growth; A Report for the Club of Rome’s Project on the Predicament of Mankind. New York: Universe Books.

Published

2018-11-30

How to Cite

Zazo-Moratalla, A., & Bisbal-Grandal, I. (2018). Editorial. Urbano, 21(38), 05–07. https://doi.org/10.22320/07183607.2018.21.38.00

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Editorial